que es el amor?-preguntaba la pequeña Jenifer a través de su aparto dental, el cual hacia que las palabras se le amontonaran y confundieran ocasionalmente a sus oyentes.
-Que es el amor nana?- pregunto de nuevo.
-El amor, que curiosa pregunta “neni”- respondió aquella- el amor es un algo.
-Un algo? como un perro?-
-Así es neni, como un perro-
-Pero un perro no puede amar-
-Neni que grosera, todos pueden amar-
La niña, que pudo denotar un pequeño enojo en las palabras de su abuela, se atrevió a preguntar de nuevo.- Tu haz amado alguna ves nana?-
En ese momento Jenifer no pudo verlo, pero una fugaz sonrisa melancólica atravesó el tranquilo rostro de su abuela, quien cambio de gesto antes de ser descubierta- Claro que si neni, porque lo preguntas?
En la cara de la niña se podía ver emoción, la misma cara que ponía al recibir un regalo envuelto el día de su cumpleaños- Nana, nana, a quien amaste?-
Su abuela quedo callada, y para lo que ella parecieron segundos, para Jenifer habían sido horas de suplicio, en esa habitación, toda percepción de tiempo estaba distorsionada por las emociones.-A una mujer neni- respondió en su susurro.
Una boca en forma de “O” llenaba la cara de Jenifer, quien confundida volvió a preguntar- A una mujer? A mi mama?-
-A una mujer como lo es tu madre, pero definitivamente no era ella- dijo esto con el tono agudo y critico que solo los años que tan, y que puedes interpretar como regaño o bien, como fin de una conversación.
-Uno se casa con la persona que ama, no nana?-
-Eso pasa la mayoría de las veces nana, claro-
-Entonces tu porque te casaste con el abuelo si amabas a la mujer?-
Esa, era definitivamente una pregunta que no esperaba de su pequeña Jenifer, que en momentos como esos todavía se sorprendía que tuviese 9 años y no mas, que su cuerpo largo y debilucho y los aparatos dentales solo la habían privado de un mundo infantil mas simple y lindo, y tenia que conformarse quedandose con la vieja abuela. A ella por supuesto que no le molestaba, en absoluto, muchas veces, Jenifer hacia un gesto, el mismo gesto que hacia ella cuando reía, o recordaba algo interesante. Aunque fuera solo un recuerdo egoísta.
La tarde siguió sin mas preguntas, la abuela había cambiado simplemente de tema y había ofrecido panqués a su pequeña nieta, de chocolate, como tanto le gustaba a ella, y la otra también.
Fin